IMPACTOS DE LA MIGRACIÓN AL CANTÓN PONCE ENRIQUEZ DE LA PROVINCIA DEL AZUAY
El presente blog señala su dimensión y alcance, el fenómeno migratorio constituye una poderosa fuerza de cambio social, económico y político. Pese a la trascendencia de la temática expuesta, se ha avanzado poco en el desarrollo de un marco legal que logre confrontar su gobernanza global y sus efectos sobre el bienestar colectivo.
domingo, 7 de septiembre de 2014
CAUSAS
DE LAS MIGRACIONES:
Las
migraciones constituyen un fenómeno demográfico sumamente complejo que responde a causas diversas y
muy difíciles de determinar, en especial porque debido a las migraciones
irregulares o disfrazadas de actividades turísticas o de otra índole, los datos
cuantitativos son difíciles de obtener,
especialmente en el caso de los países subdesarrollados.
La
fuente de desigualdad
más inevitable (ineluctable en el original) entre los hombres es su lugar de
nacimiento y con las migraciones se intenta
superar esa desigualdad.
Las
principales causas de las migraciones son:
Causas
políticas:
Se
refieren a las causas derivadas de las crisis políticas que suelenpresentarse
en ciertos países.

Causas
culturales:
La base cultural de una población
determinada es un factor muyimportante a la
hora de decidir a qué país o lugar se va a emigrar.
Causas
socioeconómicas:
Son
las causas fundamentales en cualquier proceso migratorio.
Causas
familiares:
Los
vínculos familiares también resultan un factor importante en la decisión de emigrar, sobre todo de
campo a cuidad.
Consecuencias
de las migraciones:
Las migraciones tienen consecuencias
directas e indirectas tanto en los países o áreas de emigración como en los de inmigración y en ambos
casos, pueden tener efectos tanto positivos como negativos:
Para
el lugar de emigración:
Constituyen
consecuencias:
Positivas:
El alivio de algunos problemas de sobre población La
disminución de la presión demográfica sobre los recursos.
La inversión de las remesas de dinero que envían
los emigrantes.
La disminución del desempleo.
El aumento de la productividad al disminuir la
población activa en el país de emigración
5.1.4 MIGRACIÓN INTERNA Y EXTERNA:
Históricamente, la migración interna ha sido el principal componente de los cambios observados en la distribución territorial de la población. En una primera etapa, el traslado masivo de población del campo a las ciudades dio lugar al acelerado crecimiento de la población urbana y a su alta concentración espacial en las principales metrópolis del país, al tiempo que las localidades rurales experimentaron un crecimiento demográfico menor. Más recientemente, y sobre todo a partir del proceso de reestructuración económica y de apertura hacia el exterior, los flujos migratorios se han diversificado y ampliado en el territorio: por un lado las ciudades de mayor tamaño han visto disminuir su poder de atracción, mientras que un número mayor de ciudades medias y pequeñas han venido consolidándose como destinos alternos, no sólo para la población de origen rural, sino cada vez más para la población procedente de otras ciudades.
A diferencia de la etapa de urbanización acelerada en la que predominó la migración rural-urbana, actualmente los principales flujos son de tipo urbano-[1]urbano. CONAPO estima que durante el periodo 1995-2000, alrededor de 6.9 millones de personas cambiaron de municipio de residencia: 2.2 millones se desplazaron entre municipios de una misma conurbación o zona metropolitana y 4.6 millones migraron entre municipios de ámbitos distintos.
Asimismo, casi la mitad de los desplazamientos del quinquenio 1995-2000 (47.3%) se originaron y dirigieron a las ciudades, en tanto que la migración de origen rural y destino urbano representó 18.6 por ciento del total.

Migración Interna
La migración interna se incrementa en los centros urbanos
La falta de riego, suelos productivos y otros factores empujan a cientos de campesinos a buscar oportunidades en las ciudades cada año, creando zonas de marginación dentro de las urbes
El barrio San Felipe, ubicado en el centrooccidente de Latacunga, es uno de los principales sitios de asiento de los migrantes indígenas. Fotos: Janet Osorio | para El Telégrafo
Regional Centro
Al centrooccidente de la ciudad de Latacunga se encuentra la parroquia urbana Eloy Alfaro, cuyos barrios San Felipe y Loma Grande se han convertido en asentamiento de migrantes indígena provenientes de las parroquias de Zumbahua y Guangaje (páramo del cantón Pujilí).
Fabián Chiluisa, quien hasta hace un mes fue el presidente del barrio San Felipe, afirmó que la migración indígena empezó hace seis años y se ha convertido en un “fenómeno imparable”, pues los emigrantes siguen llegando. El 80% del barrio Loma Grande está poblado por ellos.
A lo largo de la calle 10 de Agosto del San Felipe, es posible encontrar pequeñas habitaciones, las que dan cabida a familias enteras de 5 o más miembros.
Los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que la migración interna se encuentra al alza. En el año 1950, la población urbana del país representaba el 28,5% del total; 60 años más tarde, el séptimo censo de población y vivienda, realizado en 2010, evidenció que la población urbana se incrementó en 34 puntos porcentuales, es decir el 62,8% de la población se concentra en las ciudades grandes y medianas.
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Los migrantes provenientes de los páramos de Pujilí manifiestan que dejaron atrás el campo por la falta de condiciones para producir sus tierras. “Allá la vida es difícil. Si no llueve, perdemos cada año las cosechas”, manifestó Lucía Chiguano, procedente de Guangaje y residente en Loma Grande.
José Eduardo Pallo, oriundo de Zumbahua, aún vive en su tierra, pero contó que el tiempo ha cambiado y que las lluvias ya no son frecuentes como antes. “La cebada, papas, habas están secas. Vamos a perder, no tenemos agua de regadío. Si no solucionamos este problema vamos a seguir perdiendo”, afirmó.
Mariana Ugsha, otra migrante, vive desde hace cuatro años en San Felipe y arrienda un cuarto cerca del Parque Central. En ese espacio se acomodan sus hijos David, Marcela, Mayra, ella y su esposo, Julio. No viven cómodos, pues la pieza resulta pequeña para todos.
Dentro de la habitación tienen la cocina para preparar sus alimentos y en los extremos acomodan la ropa y los colchones para dormir. La familia vive del trabajo de Julio, quien se desempeña como ayudante de albañilería.
David y Marcela, de 9 y 10 años, respectivamente, asisten a la escuela; Mayra tiene 7 y aún no estudia. “La plata no alcanza para que todos estudien”, dijo Ugsha.
Mariana dice que extraña su tierra. “Si apoyaran a los agricultores, no estaríamos aquí pasando necesidades”, comentó.
Los migrantes tienen costumbres diferentes a los citadinos, especialmente en lo que tiene que ver con el manejo de la basura; y esto produce choques culturales. “Están caminado por el parque, cambian el pañal a los niños y el desecho lo dejan tirado en el mismo lugar”, ejemplificó Fabián Chiluisa
Por su parte, Marco Moreno, actual presidente de San Felipe, manifestó que no se les puede quitar el derecho a vivir donde ellos lo decidan, “pero -añadió- lo interesante sería que cambien de actitud para poder vivir en mancomunidad”.
Ecuador y sus impactos sobre la migración
La prensa ecuatoriana ha insistido en dos ejes de impacto, por un lado, las tragedias y riesgos de quienes migran, así como de sus familiares; y, por otro lado, las bondades macroeconómicas de las remesas. Es importante poner estas afirmaciones en perspectiva y profundizar el análisis.
En el lado de los impactos sociales se habla de desestructuración familiar y de serios conflictos en niños y jóvenes, hijos de migrantes. Al respecto, autoras como Herrera y Martínez (6) recomiendan mayor objetividad en el análisis de estos temas. Se plantea, a nivel de hipótesis, que la migración estaría moldeando interpretaciones de los problemas locales y familiares, como el comportamiento de los adolescentes, la infidelidad conyugal, las rupturas de las parejas, y la desestructuración familiar, más allá de su real responsabilidad. Se advierte que varios de los problemas adjudicados a la migración, probablemente estuvieron presentes mucho antes, y tienen que ver con estereotipos e imaginarios sobre los roles que se imponen a la mujeres y, principalmente, a las madres. Así, es más cuestionada la ausencia de la mujer migrante que la del hombre.
Los resultados de un estudio reciente realizado por la FLACSO Sede Ecuador en las provincias del Sur del País: Loja, Azuay y Cañar (7) nos dan cuenta de que la percepción de la sociedad, en especial de los jóvenes, sobre los hijos de migrantes, varía según clase social y según sea el área urbana o rural: en los colegios urbanos de clase media y alta hay un prejuicio y discriminación hacia estos niños y jóvenes, que se los asocia con pobres e indígenas; en los colegios fiscales o de clase media baja o baja, en cambio, se los ve con admiración e incluso llegan a ser líderes por su capacidad de manejo de dinero; finalmente, en las zonas rurales de Azuay y Cañar, donde la migración es generalizada, el hecho es más o menos común a todos y no se estigmatiza, pero existe un sentimiento de frustración entre aquellos que no han podido migrar.
En todo caso, es importante hacer una investigación más amplia para tener una evaluación más clara sobre estos aspectos y sus especificidades por localidad. Se debe reconocer, que se presentan casos difíciles, sobre todo para niños y jóvenes, con padres ausentes, que han tenido que pasar a la tutela de abuelas, hermanas, y, en muchos casos, amigas o vecinas de los migrantes. Pribilsky (8), por ejemplo, contribuye a explicar los problemas sociológicos de los niños con padres migrantes, reconocidas por sus parientes y profesores como nervios. Este autor descubre, en su estudio, para el caso de ciertas comunidades andinas del sur del país, que los nervios de los niños representan, en realidad, la tensión natural de su exposición a una transformación de sus comunidades, que involucra aspectos como cambios de roles, cambios en la dinámica familiar y nuevas expectativas de educación y trabajo.
La magnitud y características del proceso emigratorio en Ecuador y el consecuente envío de remesas han marcado la economía del país, a nivel macro, meso y micro, y, pese a ello, más allá de la discusión teórica, salvo historias excepcionales de migrantes exitosos, no se han solucionado los graves problemas de pobreza y m
A nivel macroeconómico, el principal impacto tiene que ver con los flujos de remesas, que representan el segundo rubro de divisas del país, después del petróleo. En el año 2002, el Ecuador recibió 1.432 millones de dólares por concepto de remesas, lo que equivale al 6% del PIB. Por otra parte, las remesas han tenido un crecimiento estable en los últimos años, a diferencia del comportamiento volátil observado en las otras fuentes de divisas (exportaciones petroleras y no petroleras). Así, la magnitud y aparente estabilidad de las remesas, se han constituido en un contrapeso importante del déficit de la Balanza de Pagos, evitando el colapso del modelo de desarrollo aperturista y del sistema de dolarización.
Otro efecto macroeconómico importante de las remesas tiene que ver con el impacto agregado de las decisiones microeconómicas sobre su uso. Se debe considerar que casi un millón de ecuatorianos recibe remesas, con un monto promedio de 175 dólares por envío. Las encuestas (10) revelan que los receptores de remesas gastan mayoritariamente sus ingresos en bienes y servicios básicos y pagos de deudas (61%); casi un cuarto de los ingresos se invierte en negocios, ahorro, propiedades, y educación; y una proporción menor (17%) se gasta en bienes de lujo. Si bien no se ha realizado un estudio sobre el efecto multiplicador de la asignación de estos gastos e inversión en la economía, es claro, que estos recursos han impacto en proteger a las familias de la pobreza, pero no se han articulado al desarrollo de sus comunidades. Varios factores están afectando estos resultados: la baja confianza en la economía nacional y el sector financiero que limita las posibilidades de ahorro de mediano y largo plazo y de inversión; la limitada articulación del ahorro al desarrollo local; una cultura de consumo "globalizada" que busca el estándar, no solo de calidad, sino también de estatus; una baja productividad y calidad de la oferta de bienes y servicios nacionales y locales; y, las expectativas propias de emigración de los receptores de remesas, que limitan el compromiso y las acciones favorables con el desarrollo de sus propias comunidades y país.
En el mercado laboral, el efecto del ingreso de las remesas ha provocado una disminución de la participación de los perceptores y una disminución de su esfuerzo laboral, para el caso de los hombres (11). También se ha influido en la reducción de las tasas de desempleo. En ciertos casos, incluso, hay escasez de mano de obra para ciertas calificaciones, como albañiles en el Azuay, lo que ha resultado en la atracción de mano de obra de países vecinos.
En el caso del mercado de bienes y servicios, lo que se constata es índices de precios más altos en ciudades de emigración más antigua y consolidada como Cuenca y Loja. Ciudades con porcentajes de emigración importante, pero reciente, y economías densas y dinámicas como Quito y Guayaquil, no registran mayores cambios en su niveles de precios, en relación al promedio nacional, teniendo incluso índices de precios más bajos.
El mercado financiero también revela algunos efectos. Por un lado, este mercado no se ha logrado activar por la desconfianza de la gente en la recuperación del sistema financiero. El ahorro de remesas, frecuentemente es de corto plazo y está limitado a cubrir gastos cotidianos de bienes y servicios básicos, y ciertas emergencias. Por otro lado, una gran parte de las transacciones relacionadas al envío de remesas ocurre a través de mecanismos informales y no ocurre, más que marginalmente, a través de la banca formal o del sistema cooperativo. Este comportamiento impacta en los altos costos de los envíos, lo cual es particularmente grave, por tratarse de montos pequeños y frecuentes. Es importante advertir, también, que, por otro lado, el ahorro que logra captar, principalmente el sistema bancario, tampoco permanece en las comunidades pequeñas e intermedias, sino que es colocado en las ciudades principales del país, Quito y Guayaquil, o incluso fuera del país.
Finalmente, es importante advertir que los impactos no son homogéneos entre la población y comunidades afectadas (12). Varias investigaciones de caso (13), dan cuenta, por un lado, de un aumento en las diferencias socioeconómicas al interior de las comunidades, entre las familias de migrantes y, más allá, entre las familias de perceptores de remesas y las familias que no están en esta situación. Por último, es importante mencionar, aunque no existen suficientes datos sistematizados, al respecto, y se requiere mayor investigación, que se estaría dando un proceso de redistribución del ingreso y activos de la población migrante y sus familias hacia los chulqueros y coyoteros (14) por el pago de los servicios recibidos, en condiciones de desigualdad en la negociación. En muchos casos, esto ha implicado el surgimiento de "nuevos ricos" que concentran los ingresos y bienes de las familias de los migrantes (15).
Ecuador ha experimentado un proceso emigratorio complejo, que se masifica y disemina en casi todo su espacio nacional, a raíz de la crisis de fines de los noventas. Este fenómeno migratorio, si bien, en ciertos casos, conserva algunos patrones tradicionales, en gran parte, plantea cambios importantes, como el surgimiento de nuevos actores (mujeres, jefes de hogar y cónyuges), nuevos patrones de procedencia y destino, motivaciones más complejas que las económicas. Más allá de sus características y actores, los impactos, particularmente de las remesas, han sido importantes en la economía del país, de sus comunidades y ciudadanos, y no han logrado articularse a un desarrollo sostenible .
Es claro que el contexto internacional del capitalismo y la globalización junto a la mejoras tecnológicas de la comunicación, información y transporte han creado condiciones propicias para la migración. Ello unido a redes de la migración, consolidadas, la existencia de una demanda laboral en nichos de mercado internacionales, una crisis económica seria como la que experimentó nuestro país a fines de los noventas y aspectos culturales moldeados por la globalización y como efecto de procesos migratorios precedentes, que definen imaginarios de vida y movilidad social, han contribuido a ese proceso. Por último, la presencia de comunidades transnacionales y de redes de la migración propician la conexión de los lugares de origen y destino.
Finalmente, la migración de ecuatorianos en los últimos años ha impactado notablemente la socioeconomía no solo de las familias y comunidades directamente afectadas, sino del país en su conjunto. Sin embargo, no se ha logrado articular al desarrollo y a sus condicionantes endógenos. En el mejor de los casos, lo que ha habido es una relativa activación económica, pero vulnerable, la movilidad socioeconómica de ciertas familias de migrantes y sobre todo se ha contrarrestado el empobrecimiento de muchas familias. Los impactos, en todo caso, no son homogéneos y atraviesan varias dimensiones de lo social, cultural y económico, que conviene profundizar, así como la relación con los países de destino.

sábado, 6 de septiembre de 2014
CARACTERISTICAS
Características de la migración internacional
en América Latina y el Caribe
En los seis apartados de este capítulo se hace una reseña de lo ocurrido en los últimos 200 años en materia de migración internacional, centrándose en el hecho trascendental de que siendo fundamentalmente receptora de emigrantes América Latina y el Caribe se convirtió en una región emisora. También se revisan las características de la población migrante según algunas variables seleccionadas y desde una perspectiva comparada, junto con los patrones y tendencias de los movimientos intra y extrarregionales. En el estudio se examina detenidamente —sobre la base de
la información más reciente disponible— la migración regional hacia el principal país de destino, Estados Unidos, así como al segundo en importancia, España. Ello se complementa con antecedentes sobre la migración latinoamericana y caribeña hacia algunos destinos emergentes como Canadá y Japón y otras regiones del mundo, como parte de la heterogeneidad de los movimientos migratorios regionales contemporáneos.
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